La aportación diaria de oligoelementos en nuestra dieta es determinante para nuestro metabolismo. El cansancio, el estrés, los disgustos y las enfermedades atacan continuamente a nuestras células, y no siempre tenemos suficientes defensas.

       Los oligoelementos son elementos químicos imprescindibles presentes en el organismo en una proporción inferior al 0,1%.

       La oligoterapia es una terapéutica global del individuo que actúa de manera reguladora sobre su unidad biológica, pero también sobre su unidad somática y psíquica, tres partes indisociables del ser humano, denominadas en su conjunto “terreno orgánico”. Nuestro terreno orgánico individual es el que condiciona nuestras respuestas. En función su estado, tendremos más o menos facilidad para vivir armónicamente con el medio que nos rodea, es decir, para gozar de buena o de mala salud. De esta forma se explica que durante una epidemia en una familia, los virus afectan a unas personas y a otras no. 
       
       Algunos individuos son agredidos con facilidad por agentes patógenos (incluso poco agresivos), mientras que otros son muy resistentes y no lo permiten. El virus desarrollará su potencial patógeno únicamente en un organismo que no pueda defenderse, es decir, en aquel en el que el terreno orgánico, por la razón que sea, esté debilitado. Tan es así que el propio Pasteur, al final de su vida, llegó a decir que “el terreno lo es todo, el microbio no es nada”.

       Hoy en día, la oligoterapia catalítica se está convirtiendo en una eficaz herramienta para restablecer la salud y potenciar las defensas. En invierno, por ejemplo, es de gran utilidad para prevenir gripes, rinitis, otitis y resfriados. Para estos casos se suele recurrir al cobre, bismuto, cobre-oro-plata, manganeso y manganeso-cobre.

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